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martes, 15 de julio de 2014

Nuevamente el compañero "Trovador Cantor" nos narra a su estilo un pasaje de su interesante vida.-
 
El Vado Marin

La mayoria de jóvenes que se incorporaron al movimiento guerrillero, cuando ya estaban establecidos los primeros campamentos en el interior del pais, lo hizo producto de la admiración a la audacia y valentia que irradiaban los combatientes guerrilleros.

Era común, ver jovencitos que se acercaban a la columna guerrillera en sus desplazamientos por los poblados del interior del pais, no solo a expresar su simpatia y cariño, sino, su deseo de incorporarse inmediatamente a las fuerzas rebeldes.

Cuando en mi relato de Mi primera guinda, después de la escaramuza que efectuaramos tres combatientes contra un pelotón del enemigo,uno de los detalles que quedó grabado en mi mente, fué; el como la gente nos saludaba y los jóvenes nos miraban con admiración.

Y asi me lo manifestó dias más tarde Mauricio,un jóven que por aquellos dias, habia llegado a visitar a su tio desde San Miguel hasta las riberas del "Rio Grande":

-- Cuando yo los vi, que bien tranquilos iban metiendo más cartuchos, a los "magazines" de sus fusiles, también me dije a mi mismo, yo tengo que andar con ellos...

Mauricio era un tipo bien fornido de buen porte y aspecto, alto y ennegrecido, como la gente de aquella zona del pais, llegamos a tener tanta simpatia el uno por el otro, que le expresé mi deseo de que al finalizar su entrenamiento y estubiera listo para combatir, le asignaria mi fusil de equipo, un FAL, de fabricación belga.


-- A ti, te va a lucir este fusil y además es "pulsudo".

Le dije en tono de broma, a mi, aquél fusil, me gustaba por lo alineado de sus organos de punteria que lo tenia,pero me resultaba grande y pesado, con su dotación de munición, era canzón.
Pero aquél muchacho, entusiasmado combatiente,quien junto a una treintena de otros nuevos guerrilleros,después de varios meses de rigido entrenamiento, estaban listos para probarse en el terreno y la práctica real, la jefatura de aquella unidad, asi lo habia considerado.

Su primera misión significativa seria el asedio y posible aniquilamiento de una guarnición que custodiaba un puente sobre el rio grande, llamado "Vado Marin", en las cercanias de la carretera que conducia a las playas de "El Espino".
Para lo cual se inició con misiones de exploración del terreno y un estudio pormenorizado de las condiciones del terreno, asi como las poblaciones aledañas.

La misión principal, se conjugó con el montaje de dos emboscadas, una a la salida del pueblo "Samuria" y otra en la vifurcación de la "Carretera del Litoral" y la calle que conducia a las "Playas del Espino".
Desde la medianoche de aquél dia se mantubo asediado el puesto enemigo, se tomaron las "cazamatas" de la periferia, más no fué posible aniquilar a la unidad completa, el resto de tropa enemiga se dió a la fuga, dejándo abandonada la pocisión y algunos pertrechos...

Pero a las primeras horas del siguiente dia y después de varias horas de combate aquél pelotón guerrillero habian logrado algo para ellos más importante, su mayoria de edad en la guerra de guerrillas,le habian gritado, habian también logrado que la tropa enemiga supiera que eran los jóvenes de los cantones vecinos los que les habian "aculerado el alma"y los que habian logrado que "se les aguadara la caca", semanas más tarde estabamos asediando el puesto de la Guardia Nacional de la ciudad de Jucuapa,que en una operació sorpresa y a plena luz del dia habiamos incursionado en buses del transporte y vehiculos comerciales...

Pero como no todas las historias son de triunfos y alegrias...meses más tarde, Mauricio, caia herido en una misión de exploración y disputa de terreno enemigo en el cantón Piedra Azul, de las faldas del volcán de San Miguel.

Fué torturado por un grupo de bandidos de los Escuadrones de la Muerte jefeados por un sanguinario incondicional del ejército enemigo de nombre Domingo.

A tal grado llegó la brutalidad, que estando moribundo, los esbirros le ordenaban a los carreteros, que pasaran sus carretas de bueyes sobre el cuerpo de nuestro compañero, para de esta manera, probarse o comprobar que de parte de la población civil, no habia lástima o piedad y mucho menos simpatia hacia nuestras fuerzas. (Trovador Cantor )

 
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