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miércoles, 30 de julio de 2014

Para continuar recordando el 30 de julio de 1975


TREINTA Y CUATRO AÑOS COMO UN SUSPIRO

Este día pero hace treinta y cuatro años el 30 de julio de 1975 salíamos de la Universidad de El Salvador alegres y felices a las calles capitalinas entonando canciones puramente estudiantiles,  adelante los estudiantes de secundaria del INFRAMEN y un poco atrás nosotros aun siendo vigilados por una avioneta que sobrevolaba nuestras cabezas en medio de la movilización un enorme gorila se balanceaba al viento ya un día anterior el gobierno amenazaba que no iban a permitir a nadie que protestara; era el país de la “sonrisa” y el certamen de Miss Universo había atraído periodistas extranjeros pero en el país la pobreza y la abuso de los militares era el pan de cada día. Unos días antes en las fiestas santanecas la filial de la Universidad preparaba su desfile bufo cuando los guardias llegaron destruyeron todo y se tomaron la Universidad Santaneca aun así se atrevieron a salir pero fueron reprimidos gracias a las señoras del mercado central que los pararon en seco, allí se enmarca la historia que viviríamos, el 30 de julio de 1975, nos dirigíamos al parque Libertad, hicimos una parada en la fuente “luminosa” frente a la embajada y les gritábamos “Que se haga escuela, que se haga escuela”  pero a la altura del Hospital Rosales nos esperaba la guardia con sus tanquetas, con las luces encendidas como un mecanismo sicológico de sembrar el terror, empezaron  disparar y los compañeros que iban adelante con la manta de AGEUS 




empezaron a caer abatidos a balazos y las bombas lacrimógenas llenaron de humo la calle el humo toxico que lo hace llorar y que le cierra la garganta, se dobló la marcha a la otra calle pero allí estaba la Policía de Hacienda y estos tenían los machetes desenvainados era una emboscada, muerte, sangre, balas y humo toxico fue la respuesta nos fuimos en desbandada, dos de nosotros nos subimos a la pasarela del Externado San José para ver como sucedían los hechos pero las balas nos caían cerca eso hizo que saliéramos a la carrera de regreso a la Universidad sin embargo atravesadas estaban buses de la rutas 3, 9, 22 y otras quienes con las puertas abiertas nos esperaban entrabamos en tumulto pero salimos de la emboscada, otros compañeros entraron al Hospital de Especialidades donde los busco la guardia pero no los encontró, una compañerita del INFRAMEN murió aplastada por una tanqueta: otra  compañera se tiro del paso a dos niveles y se quebró una pierna; otros se refugiaron en la Tutunichapa una colonia marginal que les brindo auxilio, apenas trascurrían unos minutos ya las balas habían cesado compañeros fiscales me invitaron a regresar al lugar de los hechos, el toxico aún se mantenía el cuadro que presencie era dantesco, charcos de sangre por todos lados, zapatos, libros y otros enseres estaban regados, pedazos de huesos y sesos el olor a muerte se sentía los compañeros tomaron nota y dejamos el lugar, el corazón se me comprimía no solo por los minutos antes vivido si no por lo que veía, doce compañeros fueron asesinados por las balas de la tiranía, aun no se sabe el número de desaparecidos, fueron cientos capturados muchos salieron sobre todo las compañeras que las tuvieron hincadas en granos de maíz durante toda la noche los que lo vivimos vemos como los años pasan y todos los años los estudiantes de la Universidad conmemoran los hechos sangrientos de ese día, esa noche nos echaron sal en la herida cuando en cadena nacional el presidente Molina decía “ esta tarde supuestos estudiantes subversivos atacaron a las autoridades legítimamente constituidas” los hechos que la historia siguió consignando terminaron con la guerra pero eso será en otra ocasión que narrare.-            





 

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