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martes, 25 de mayo de 2010

LA NECESIDAD DE OBTENER CONOCIMIENTO


La crítica y autocrítica, armas para la formación

La militancia exige un diario batallar para combatir las concepciones burguesas y pequeño burguesas que están presentes en la mente y acción de todos quienes vivimos en el marco del sistema capitalista. El individualismo, el personalismo, el oportunismo, liberalismo; la vanidad y autosuficiencia; la renuencia a un trabajo organizado y disciplinado; la tendencia a hacer prevalecer el criterio personal y no el del colectivo son algunas expresiones de aquellas. Sin embargo, el del proletariado tiene en la lucha ideológica y en la crítica y autocrítica el arma fundamental para dar batalla a estas manifestaciones reñidas con la naturaleza de una organización y en ese contexto, asegurar y fortalecer su unidad ideológica, política y orgánica
La crítica y autocrítica, la lucha ideológica permanentes constituyen las herramientas con la cuales se va cincelando y acerando al militante. Para que éstas sean efectivas deben reunir algunas características, así, deben ser practicadas en el marco del cumplimiento de las tareas, en medio del trabajo, del estudio y aplicación de la Línea Política y Estatutos y no en medio de discusiones teorizantes y subjetivas; menos aún, al calor de afectos o desafectos.
Es evidente que en el seno de la organización surgen y se manifiestan problemas y contradicciones entre militantes, pues, la unidad de acción y de pensamiento no se logra por decreto, hay que forjarla. Para ello, es preciso practicar la crítica y autocrítica, señalar los errores de una manera objetiva, oportuna y franca; orientada a ubicar las causas y consecuencias, así como a encontrar el camino de la corrección y superación de los mismos. De otro lado, el uso correcto de esta herramienta debe promover una actitud receptiva; contrarrestar resentimientos y susceptibilidades pequeño burgueses; debe servir para procesar los señalamientos y estimular la correctivos con el propósito de seguir adelante. Forjados en esta escuela superamos la tendencia al grupismo y amiguismo, prácticas que se alimentan cuando, en una actitud liberal, hay complicidad, conciliación y condescendencia con los errores y desviaciones. Solo la lucha ideológica, la crítica y autocrítica permiten desarrollar una verdadera camaradería y solidaridad.
La oportunidad y objetividad de la crítica y autocrítica hacen de éstas un arma efectiva para la formación. Sin embargo, en el ejercicio de esta práctica no siempre se reúnen estas características, lo que no significa que hay que desecharlas, peor aún, responder con venganzas. La propia madurez del militante le permite recoger la esencia del señalamiento crítico y hacer de él un elemento de educación personal y colectivo.
Desarrollar la autocrítica desde los organismos de dirección y estimular la crítica desde la base es una norma del funcionamiento revolucionario.
La naturaleza humana, crítica y autocrítica

La crítica y la autocrítica se convierten en una de las principales fuerzas motrices del desarrollo de la sociedad. Aparecen como forma especial en que se manifiestan y se resuelven las contradicciones –no antagónicas.

La crítica y autocrítica como instrumento de lucha representan un arma muy poderosa en el proceso de la formación integral del nuevo modelo de hombre que necesita los países una herramienta que nos permita avanzar en esta gran batalla de las ideas.

¿Podemos estar por encima del bien y de mal ante la crítica constructiva? ¿Es la autocrítica una reflexión personal en el proceso de aprendizaje? ¿Quiénes están exentos de conceptos críticos y autocráticos?

Preguntas que todos debemos procurar respondernos con humildad, sin pensar que somos imprescindibles, que somos los “auténticos”, después de nosotros nadie, sin descalificar el mensaje. Para nadie es un secreto que nuestra organizacion está expuesta a planteamientos que, en su dinámica interior, pueden distorsionar y confundir el verdadero mensaje revolucionario, circunstancias que hacen más difícil depurar y combatir las practicas de antivalores que se filtran en el seno de la discusión en el proceso de formación del pensamiento que se compromete con este proyecto político.

La crítica y autocrítica son un método político muy poderoso, que nos permiten detectar los errores y las limitaciones, establecer su naturaleza para resolver contradicciones, frenar y contrarrestar las acciones de la oligarquía y la reacción.

El uso acertado de la crítica y la autocrítica coadyuva al desarrollo de la conciencia y permite un mejor avance en la construcción y perfeccionamiento de la nueva sociedad. La crítica y la autocrítica contribuyen a enfrentar lo mal hecho. A su vez nos sirven como arma para enfrentar el personalismo de aquellos que se piensan imprescindibles.

La formación pequeño burguesa de muchos “camaradas”, no les permite ACEPTAR el carácter crítico y autocrítico que debe reinar en nuestra organizacion, actuamos ante ellas de manera irracional, no las aceptamos, somos perfectos y nunca podemos equivocarnos. Justificamos nuestras acciones por erradas que sean, con una retrospectiva hacia lo hecho como base fundamental del sacrificio y de nuestro compromiso. Esas “virtudes” sólo priorizan la visión que tenemos como acabada, y la necesidad de aceptación de todo lo que decimos o pensamos, como absoluto, es nuestra verdad.

Para estas personas la crítica y autocrítica tiene un sólo lado cuando es producto de nuestras reflexiones, en ese momento debe unificarnos en pensamiento y acción, más no somos propensos a recibirlas.

La falta de humildad y sencillez de algunas personas que se abogan “liderazgos” es una enfermedad viral que tiende a propagarse y que todos debemos enfrentarla para frenar las desviaciones que atentan contra el proceso de formación de muchos cuadros.
Es necesario mantener el discurso, desterrar el personalismo, así como la creencia que sin nosotros la organización se detiene, No podemos hablar de humildad, si no somos humildes. Reaccionar de manera aberrante ante las críticas es sinónimo de nuestra arrogancia, valor que contradice la naturaleza del discurso, no asumir la autocrítica como forma de corregir nuestras debilidades, es la forma más estúpida de llamarse revolucionario.
LA AUTO CRÍTICA
Debemos ser sinceros con nosotros mismos y hacerle la disección al yo con el tremendo bisturí de la "auto critica". Es absurdo criticar los errores ajenos, lo fundamental es descubrir nuestros errores y luego desintegrarlos a base de análisis y profunda comprensión.
Sólo es posible actuar colectivamente cuando cada individuo es capaz de actuar individualmente con plena y absoluta conciencia de lo que se hace.
Los sistemas de la Revolución de la Dialéctica parecerán muy largos a las gentes impacientes. Empero no existe otro camino. Los que quieren cambios rápidos e inmediatos, en el orden psicológico y social, crean normas rígidas, dictaduras de la mente, no aspiran a que se sepa cómo pensar, sino que dictan lo que hay que pensar.
Todo cambio brusco defrauda su propio objetivo y el hombre vuelve a ser víctima de aquello contra lo cual luchó. Dentro de nosotros mismos están todas las causas del fracaso de cualquier organización.
Con estos conceptos de lo que es la critica y la autocritica de varios autores podemos discernir la importancia que esta tiene para el desarrollo de cualquier organización, los vicios que llevamos encima como prejuicios, planteamientos que no van con la realidad propia y con su propio desarrollo, problemas de personalidad como desidia, envidias, querer sobresalir, competencia insana, recargar el trabajo en los demás, no hacer la tarea a desarrollar pueden ser índices de que algo anda mal o que no se están cumpliendo los fines planteados para ello se deben seguir las reglas de la critica que no debe ser destructiva sino constructiva y aceptar los fracasos con honradez nos con lleva a la autocritica, no hay que olvidar que esto se hace en un sentido colectivo y nunca individual, ya que uno de los mayores vicios que frenan los desarrollos de las organizaciones es el individualismo, la intolerancia, las necedades y la prepotencia todas estas enfermedades se combaten con el método científico de la crítica y la autocritica.-

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