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domingo, 16 de mayo de 2010







Vicente Ramírez y compañía, el dueño de las aceras en el centro capitalino

Las asociaciones de vendedores deciden que acera tomarse, a quien venderle los espacios y cuanto cobrar.

La Página



No cualquier puede tomarse uno o dos metros de acera en la zona comercial de San Salvador para poner su puesto de ventas. Las aceras, sin que haya ninguna acta notarial o ley que lo respalde son propiedad, de facto, de las asociaciones de vendedores, que deciden a quienes les ceden un espacio.

En ese sentido suele ocupar esos espacios los familiares o amigos de los dirigentes como Vicente Ramírez, dirigente de la Asociación Nacional de Trabajadores Vendedores y Pequeños Comerciantes Salvadoreños (ANTRAPEVECOS).

Hay una especie de círculos. Los vendedores de las calles capitalinas son amigos de los amigos, incluso hay dirigentes que tienen entre cinco o más puestos y los entregan en una especie de comodato a otros para que los trabajen.

Entre los vendedores hay quienes aseguran que Ramírez es propietario de al menos diez puestos, pero el mismo dirigente se encarga de negarlo. “Yo solo tengo un puesto, quien diga lo contrario está mintiendo”, dijo. No obstante, LA PÁGINA, corroboró que algunos puestos sobre la calle Arce y la avenida España, son administrados por personas afines a Ramírez. Uno de ellos señaló que el puesto es de ANTRAPEVECOS, asociación que dirige Ramírez.

Lo que sí aceptó Ramírez es que son ellos los que deciden que calles son las adecuadas para vender y quienes dan los permisos correspondientes “porque no hay alternativas por parte de la alcaldía y el gobierno central”.

“La gente tiene necesidad y conforme crece la población así crecen las ventas, nosotros somos respetuosos y no nos ponemos enfrente de hospitales o frente a sitos donde salen vehículos, valoramos los espacios y sino afectamos a nadie, permitimos que hayan ventas”, dice, sin que haya alguna ordenanza o código que lo autorice para ellos.

Las declaraciones de Ramírez contrastan con la realidad, pues muchas ventas se ubican cerca del hospital Paravida en la calle Arce u obstruyen entradas de almacenes, muchos de los cuales se han quedado sin visibilidad desde la calle. Lo peor ha sido que, según la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, muchos negocios legalmente establecidos han quebrado por la competencia desleal de quienes venden en la calle, generalmente objetos robados, ingresados de contrabando o adquiridos de manera fraudalenta.

“Y que vamos a hacer si la gente tiene necesidad, nosotros solo buscamos el bien. Es preferible que los peatones caminen en la calle, pues ni Tránsito ni Transporte, mucho menos la alcaldía nos pueden sancionar ”, dice Ramírez al negar que él se haga un sueldo de casi $10 mil dólares como dirigente.

No obstante muchos vendedores aseguran que Ramírez solo es la cabeza de una gran mafia que existe en el centro de San Salvador, ya que las asociaciones de vendedores son las que se encargan de vender los espacios. Por un metro cobran $200 y cuotas mensuales que oscilan entre $5 y $25, además tiene que pagar vigilantes y responder a todos los llamados de las asociaciones cada vez que haya una protesta .

La venta de los espacios ocurre cada vez que comienza la “toma” de una calle. Entre más cercana sea la acera al centro de la ciudad, más caro se vende el espacio Así, sobre la avenida Cuscatlán, frente al antiguo Banco Hipotecario, hubo quienes pagaron hasta $600 por metro para que les permitieran ubicarse, luego se quedaron pagando cuotas de $25 mensuales a ANTRAPEVECOS. De lo contrario no tiene derecho a establecerse, salvo que sean vendedores que no almacenen productos en el lugar como los vendedores de frutas y verduras.

Hay cooperativas o asociaciones que imponen multas a sus asociados porque no asisten a marchas o protesta y en el peor de los casos los obligan a cerrar uno o varios días los negocios. Asimismo los vendedores han notado que a los comerciantes que se oponen a los líderes de los vendedores repentinamente llegan pandilleros a exigirles extorsión por grandes cantidades de dinero.

Rosa (nombre cambiado) asegura que la gente cercana a Ramírez se encarga de cobrar la cuota mensual y de hacer los llamados a protestas. Ellos llevan control de quienes asisten y quienes pagan, para luego imponer multas o sanciones y hasta quitarles el espacio y dárselo a otros, generalmente sus familiares.

Si alguien reclama, el mismo día o el día siguiente llegan pandilleros a exigir dinero. Lo curioso es que si uno se pone en orden con las cuotas de las asociaciones y asisten a tods las convocatarias, los pandilleros no se meten con uno, dijo Luis (nombre cambiado).

LA PÁGINA fue testigo este jueves pasado cuando dos jóvenes que no parecían pandilleros llegaron a un puesto ubicado sobre la avenida España, entre la primera y tercera calle poniente, paa exigirle a un vendedor $10. “Es que ya no le paga a la asociación", fue la justificación de un vendedor cercano.

Los propietarios de los negocios no pagan impuestos a la alcaldía porque se supone que las asociaciones son las que se encargan de pagar de manera colectiva, empero en la alcaldía aseguran que las asociaciones no cancelan nada a la comuna.

“Nosotros ya no queremos tener relaciones con Ramírez, pero nos pueden pasar algo, lo meos peligroso es que nos roben la mercadería o que los pandilleros nos acosen tanto que nos desesperan y nos tengamos que ir, como ya ha pasado con algunos”, dijo Luis.

Ramírez el influyente

Vicente Ramírez quien oficialmente tiene un puesto donde vende ropa usada y repara calzado, se h vendido como alguien influyente y vaya que lo es. Fue activista de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), luego fue miembro del PDC que lo contrató como asesor de la fracción legislativa pedecista y en las últimas elecciones fue activista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Dice que fue amigo de Mario Valiente, Héctor Silva, Carlos Rivas Zamora, Violeta Menjívar y ahora de Norman Quijano, todos alcalde capitalinos. En público y ante los medios de comunicación ha dicho que es el líder de cerca de 50 mil vendedores y que junto a ellos y sus familiares es capaz de poner y quitar alcaldes.

Incluso durante la administración de Rivas Zamora y Violeta Menjìvar tenía libre acceso a ellos. En la Asamblea se le veía continuamente con Rodolfo Parker y cabildear con diputados de todos los partidos.

Él junto a Pedro Julio Hernández, dirigente de los vendedores de cd quemado son los líderes más conocidos. Ellos se apoyan y cuando Hernández necesita apoyo de Ramírez, éste le aprta la cantidad de vendedores que requiera el otro y viceversa.

“Es que somos solidarios”, dice Hernández, quien también fue asesor del PDC en la Asamblea y también fue activista de ARENA y el FMLN, en momentos diferentes.

Ambos aseguran que tienen acceso directo al procurador de derechos humanos y a dialogar con los altos dirigentes de los partidos.

Juana (nombre cambiado) cree que o solo tienen influencia con los políticos, sino también con los pandilleros, pues se valen de ellos para participar en desórdenes y para amedrentar a los vendedores que se salen de sus lineamientos.

Por ejemplo amenazaron de muerte a los vendedores ubicados en la avenida Juan Pablo II, frente al Parque Infantil y que habían aceptado ser reubicados en el mercado San Antonio sobre la 75 avenida norte.

Asimismo controlan a las asociaciones de vigilantes quienes poco o nada hacen por evitar las extorsiones pese a saber quienes son los delincuentes.

La influencia de Ramírez ha llegado más allá de los vendedores, pues es parte de la Mesa de la Esperanza, un grupo creado para exigir mejores condiciones de los reclusos en el país. Un pariente suyo está preso y ese es el pretexto para, megáfono en mano, presidir las protestas de esta asociación.

Incluso tiene sucursales de vendedores en el interior del país. Hace seis años hubo una orden de captura contra él por ir a provocar desórdenes a Sensuntepeque.

“Soy un líder de los vendedores”, dice Ramírez, pero vendedores como Roberto (nombre cambiado) piensan que es un liderazgo logrado a base de la alcahuetería de los funcionarios que actúan con él según sea la conveniencia, y a base del miedo, porque se ha rodeado de gente peligrosa… muy peligrosa.


NUESTRA OPINION

El centro capitalino se ha vuelto el amparo de los extorsionistas, a pocas cuadras del Cuartel Central andan impunes cometiendo tropelias amparados por tipos como Vicente Ramirez un gran estafador, asi como Julio Hernandez que maneja los puestos de CD quemados, estos avisos deben servir para que nuestros compañeros que estan siempre velando por la seguridad de la ciudadania, le pongan interes y erradiquen a estos criminales de las calles, nuestro llamado es que se investigue ya que esta venta de puestos y extorsiones no es nada nuevo, ahora le añaden las amenazas a muerte, el temor de los vendedores les impide denunciar, esto va mas alla ya que en varias ocasiones se les ha quitado los cd piratas lo que ha generado mas desconfianza, es obvio que los que venden pornografia infantil estan comentiendo el delito y se debe reprimir, pero el hilo conductor a los grandes negociantes de estos cd que queman miles de ellos, son muy conocidos no solo por los vendedores sino por estos seudo dirigentes que viven de la estafa y el delito.-

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